sábado, 23 de agosto de 2014



En la sala de espera siempre había padres cargando a sus chicos con la mirada triste, abismada, pero al salir del consultorio esos mismos padres aparecían erguidos, esperanzados, potenciados. Llevaban a sus hijos con brazos nuevos, impregnados de orgullo y de amor. ¿Qué hacía el doctor allá adentro? ¿Qué rara alquimia se producía detrás de esa puerta?

Por supuesto, esos padres habían recibido respuestas, diagnósticos, tratamientos. Sí, claro.
Pero esa sensación de alivio y proyecto que transmitían ¿cómo se había generado?

A mi parecer, habían recibido además el más noble de los gestos humanos: la compasión. 
No la lástima ni la banal caricia. La compasión.

Bien dice J.M. Cabodevilla que la experiencia misma del dolor acaba siendo siempre una experiencia de soledad porque crea un foso entre el ser que sufre y los que están junto a él, un foso excavado por la impotencia para compadecer más allá de cierto límite, pero hasta ese mismo límite se aventuraba el Dr. Gianantonio.

Dar de sí era un acto de empatía cuyos beneficiarios finales eran los chicos. Siempre los chicos. 




2 comentarios:

  1. Hola, Claudia. Es verdad lo que dices, la compasión -y no la lástima- es muy importante. En una de las consultas en el Instituto de Cáncer que tuve que interpretar, la paciente me dijo después de la cita: "He estado en muchas clínicas y hospitales pero aquí es diferente, aquí los doctores tienen mucha compasión y se nota. ¿Viste, María? La primera cosa que el doctor hizo al entrar fue preguntar si yo tenía frío y bajó la temperatura, sabiendo que nosotros los pacientes casi siempre tenemos frío." Fue un detalle (hay muestras de compasión mucho más obvias e importantes que esa en el Instituto de Cancer) pero gracias a ese detalle el doctor inspiró confianza en la paciente. Ojalá todos los doctores tuvieran compasión, harían el dolor de mucha gente un poco más soportable.

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    1. Ay María, captaste exactamente lo que estoy tratando de transmitir. ¡Qué alegría! Y mil gracias por tu anécdota. Me encantó.Un beso.

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