"¿Qué se pide a los médicos, a los pediatras que aquí vivimos? Asombro, capacidad de asombro ante la riqueza inigualable de la vida. Se pide un sentimiento que parece agostarse por inanición o desplazarse hacia valores secundarios. Este asombroso, candoroso asombro, es el prerrequisito para la curiosidad (así está hecho el hombre) por entender, por descifrar. A la curiosidad sigue el interés en lo que se tiene por delante y este interés termina en el compromiso. El compromiso con la vida, con cada vida y con la fuente de la vida, la naturaleza, de la cual somos parte. A los pediatras, como expertos en vida joven, los tiempos nos están pidiendo asombro, curiosidad, interés y compromiso.
Hay un autodiagnóstico previo que es de una enorme importancia. Este diagnóstico de los padres, que no figura en ningún libro de medicina, tiene un período de observación muy prolongado que nace de una relación con ese niño desde antes de nacer.
Es imposible disociar los problemas que plantea el individuo enfermo de sus derechos humanos, que están implícitamente comprometidos y en riesgo cada vez que ese individuo pide ayuda."
Carlos A. Gianantonio.
Publicado
en http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=15763&pagina=6
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