Quien busca en su bien un bien
mayor pierde su bien.
Antonio
Porchia
Me llamo Isabel.
Yo puse a
disposición de Sebastián, mi segundo hijo que había nacido con una parálisis
cerebral, todo lo que tuve a mi alcance: amor, cuidados, especialistas de todo
tipo. Kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogas, todo lo pensable.
Y lo impensable también.
Pasaban los años, pero
yo seguía, a veces más allá de mis propias fuerzas. Era una fiebre, una
obsesión. Hasta que un día, no sé si de puro cansancio, tuve una epifanía. Aún
sorprendida conmigo misma, fui a consultar al Dr. Gianantonio que siempre me
ayudaba a pensar y sobre todo, a pensar en beneficio de Sebastián.
-
Doctor.
Estuve pensando mucho. Estoy agotada, mi hijo también… ¿Cómo sería Sebi sin
tantos tratamientos?
-
El que es
– me contestó, sin más.
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